Las Pelotas El grupo liderado por Germán Daffunchio debutó en el Luna Park con un concierto de tres horas

Jueves, 23 de Septiembre de 2010 16:10

La postal, si alguien caminaba por la avenida Corrientes el sábado a eso de las nueve de la noche desde el Obelisco hacia el Bajo, era la misma: gente en los bares y gente afuera mirando televisores y deseando el éxito de Las Leonas de Luciana Aymar en Rosario. Dentro de un repleto Luna Park, todo era distinto: cantos tribuneros, y otra clase de festejo: el de los fans de Las Pelotas, que celebraban la primera vez de la banda en el Palacio de los Deportes porteño, para presentar Despierta , repasar lo mejor de su repertorio y la grabar un DVD de este show.

Un caso interesante el del grupo liderado por Germán Daffunchio: formado tras la escisión de una leyenda como Sumo, heredó la mística y la experimentación del combo, y la profundizó desde otro lugar que el de sus ex compañeros de Divididos.

Mientras que lo de Mollo y Arnedo es ser “la aplanadora del rock” (más allá de sus arrebatos folklóricos cada vez más presentes en su repertorio), la legitimación de Las Pelotas pasa por un pacto de confianza con sus seguidores, que (salvo el ala más reaccionaria y fundamentalista) les perdonan la ida de otro mito como Alejandro Sokol.

Saben que se encontrarán en sus shows con su dosis de rock, post punk, psicodelia y reggae, y con la incorrección política sin demagogia de Daffunchio, que lo lleva a aullar “para Moyano” en el medio de la letra de Hawaii (“Que compro aquí, compro allá, se pasa el día y debo gastar”) o a recordar a Julio López en Desaparecido .

La incorporación del ex Piojo Tavo Kupinski a Las Pelotas le brinda más soltura al Daffunchio cantante, y le agrega una nueva paleta de colores sonoros al tándem guitarrero que completa Tomás Sussmann: por momentos, las tres guitarras juegan entre sí y enriquecen clásicos como Corderos en la noche o Bombachitas rosas , dialogan de manera fluida con los teclados de Sebastián Schachtel y sostienen a la base calificada de Gabriela Martínez y Gustavo Jove. Un gran acierto por donde se lo mire.

Un primer Luna Park para una banda de casi veinte años de trayectoria implica una celebración, y en todo festejo (este duró casi tres horas) hay invitados. Así desfilaron Fernando Ruiz Díaz ( Si quisiste ver ), Gillespi ( Si supieras y Que estés sonriendo ) y Roberto Pettinato, con quien Daffunchio hizo una versión a guitarra y saxofón de Beautiful Losers, de Sumo, en castellano, y que luego se quedó para Cinco magníficos .

El ojo blindado , que puso el punto final, reunió de nuevo a Gillespie y a Ruiz Díaz.

Todos temas, salvo el último, que no son los que suenan en las radios en el momento de recordar a Prodan. Y que ratifican el compromiso de Daffunchio con su pasado y con su presente, de la misma manera que cuando canta Shine a grito pelado y hace olvidar al inolvidable Sokol. Para ponerlo en sus palabras, tal como le dijo a Pettinato en su libro sobre Sumo: “Lo único que importa es hacer música”. Así fue, y así será para Las Pelotas.

 

Por Pablo Strozza
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